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jueves, 26 de noviembre de 2015

CONSEJOS A SAN ROQUE DE SU PADRE





   Cuando el Padre de San Roque supo que estaba cerca la hora de su muerte, mandó llamar a su hijo y le dijo:
*Hijo mío, ha llegado la hora en que he de salir de esta vida llena de turbaciones y miserias, para ir a dar cuenta a Dios, e ir a gozar, si me hace misericordia, del reino sempiterno con Él. No quiero irme sin darte algunos avisos que te serán muy provechosos para pasar tus días en la inocencia y la piedad.
-Esmérate sobre todo en servir a Dios.
-Represéntate muy a menudo los padecimientos y tormentos que sufrió Jesucristo por nuestra salvación.
-Huye de la avaricia, que es la fuente de toda especie de pecados.
-Socorre con todos tus alcances a las viudas, los huérfanos y demás personas desamparadas.
-Sé el ojo del ciego, el pie del cojo, el padre de los pobres, y queda bien persuadido de que, consagrando a estas obras de misericordia los cuantiosos bienes que te dejo, te has de granjear la gracia de Dios y las bendiciones de todos.

   San Roque le prometió a su padre que cumpliría fielmente cuanto le recomendaba, y así lo hizo, luego que le hubo cerrado los ojos a él y a su madre, que poco después le siguió al sepulcro.

sábado, 21 de noviembre de 2015

SÍNODO 2015 SOBRE LA FAMILIA: R. P. ALTAMIRA


Sermón en Bogotá, Domingo 15 de noviembre de 2015

Queridos hijos:

La semana pasada comenzamos nuestra prédica sobre el último Sínodo de la Familia realizado por Francisco en Roma.
No queremos hacer prédicas tan largas, pero a veces es imposible. Aun así, para que esto no se extienda todavía más, haremos esta vez simplemente una breve reseña del texto de la “Relación Final”, y nos centraremos en desarrollar más un solo apartado, el nº 63.
Además, como se habla del probable documento que hará Francisco sobre la familia, más bien esperemos a que lo publique y estudiemos “las meras palabras de Francisco de Buenos Aires”.

La reseña que decíamos, sobre la “Relación Final” del Sínodo:

(1) Se habla de “la escucha” de la familia (es el título de la 1ª Parte) en esa línea de la herejía del Modernismo, según las tesis de que el “magisterio” tiene como función plasmar en fórmulas lo que está, vive y dice el pueblo de Dios (“escucharlo”), y no imponer la Verdad “desde arriba”.

(2) Se expresa contra la ideología de género: lo cual está bien; pero no se habla claramente de su malicia, el pecado: lo cual está mal (nº 8).

(3) Principios del Ecumenismo, “todo bien y sin ningún problema”, se encuentran en los números 23 y 25.

(4) La indisolubilidad del Matrimonio está bastante mal planteada en cuanto a su fundamento (nº 48).

(5) Una insistencia en remarcar la posibilidad de recurrir a los procesos de nulidad matrimonial se encuentra en dos apartados, el nº 53 y el nº 82: “para tantos fieles que han vivido una experiencia matrimonial infeliz, la verificación de la invalidez del matrimonio representa un camino a recorrer”, frase por demás insinuante e insidiosa: Porque no se trata aquí de “una experiencia matrimonial infeliz” sino del hecho objetivo de si existió o no algo que haya hecho inválido dicho matrimonio desde el principio (salvado el tema de la anulación por falta de consumación).

(6) Debe haber presencia femenina en la formación sacerdotal ( ! ? ) y se habla de “diversas vocaciones” dentro de la Iglesia (nº 61).

(7) “Anotan los elementos positivos” en las personas que viven sin estar casadas y “todas estas situaciones han de ser afrontadas de manera constructiva” (nº 70 y 71).

(8) Sobre los homosexuales se “reafirma que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar todo signo de discriminación injusta” (nº 76). Para tener “una de cal y otra de arena”, también dicen que no se pueden equiparar las uniones de los homosexuales al Matrimonio (ídem nº 76).

(9) Sobre el tema de los divorciados; se insiste mucho en el discernimiento (hay que ver cada caso), el cual en la práctica queda librado a cada diócesis y hasta a cada sacerdote (imaginen en el caos actual lo que, con la excusa de “este discernimiento”, se puede llegar a hacer); leemos unos extractos: “Los bautizados que están divorciados y vueltos a casar civilmente deben ser mejor integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando ocasión de escándalo. La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral… Son bautizados, son hermanos y hermanas... es necesario discernir cuál de las diversas FORMAS DE EXCLUSIÓN actualmente practicadas en la liturgia, en el marco pastoral, educativo e institucional PUEDEN SER SUPERADAS… No sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros VIVOS de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre” (nº 84). “Los pastores deben saber que, en aras de la verdad, están obligados a discernir situaciones… Corresponde a los presbíteros acompañar a las personas interesadas en la vía del discernimiento… Por otra parte, no se puede negar que en algunas circunstancias la imputabilidad y la responsabilidad de una acción pueden quedar disminuidas o incluso anuladas… Bajo ciertas circunstancias, a las personas les resulta muy difícil actuar de manera diferente. Sosteniendo una norma general, es necesario reconocer que la responsabilidad *…+ no es la misma en todos los casos. El discernimiento pastoral, teniendo en cuenta la conciencia rectamente formada de la persona, debe hacerse cargo de estas situaciones. Las consecuencias de los actos no son necesariamente los mismos en todos los casos” (nº 85).1 

(10) Y, como ya dijimos, en la conclusión se pide a Francisco que él mismo haga un documento sobre la Familia (nº 94); ¡Dios nos libre y guarde!

El fin primario y principal del Matrimonio: la procreación vs. Planificación y Paternidad Responsable

Les decíamos que íbamos a desarrollar más profundamente un tema: El fin del Matrimonio, la procreación versus: La Planificación.
Todos sabemos (o ya deberíamos saber) que el fin más importante del Matrimonio es la procreación, i.e. tener niños (o intentar tenerlos). Éste es el fin primario y principal. Dicho fin es tan esencial que si dos jóvenes “se casan” con la intención de no tener niños, su “matrimonio” es inválido.

Respecto al fin del Matrimonio, podemos decir que: Dios, antes que nada, hizo el Matrimonio por ese motivo, para los niños, para tener niños. De allí que uno de los emblemas del Catolicismo siempre fue y es la Familia Numerosa (y hoy más que nunca es un emblema, porque “nadie tiene niños”). A ella, a la Familia Numerosa, debemos volver, ¡como era antes y como debe volver a ser ahora!

Fiel a los estilos del infame Diablo, Francisco y los documentos de “su Iglesia Conciliar” ponen alguna frase verdadera-buena, y luego (al medio, o antes, o después) afirman algo falso-malo o por lo menos “ambiguo” (que es peor). “Verdad más error o ambigüedad”, “bueno sumado a malo”, no da como resultado “verdadero y bueno”, sino “dos veces falso y dos veces malo”, o “doble malo y doble falso”, pues engaña más.

En la Relación Final hay una frase de elogio a las familias numerosas en el nº 62, pero, a renglón seguido, en el número 63, el texto de la Relación Final tiene veneno y trampas por todos lados. Qué cansado a veces está uno de lidiar con toda esta falsa iglesia, pero “se debe hacer”. Vamos al texto:

EL APARTADO Nº 63 tiene el título de “La Responsabilidad Generativa” (que ya es un título sugestivo); veamos: “La responsabilidad generativa. 63. (…) De acuerdo con el carácter personal y humanamente completo del amor conyugal, el justo camino para LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR es aquél de un diálogo consensuado entre los esposos…”. Por empezar usan la expresión “planificación familiar”, expresión que el 99 % de la gente entiende como “hacer anticoncepción, evitar los niños”, lo cual ya es contra el fin principal del Matrimonio y nunca puede estar en la intención de los esposos (sería pecado tener una intención así). Además, dicha expresión está introducida por otra que dice “el justo camino” (la giusta strada), “el justo camino para la planificación familiar es…”. ¿Qué diría un católico que conoce su Fe? El justo camino, en esto, es tener en claro que el Matrimonio es para tener niños; el justo camino es querer tener niños; el justo camino es aspirar a tener una Familia Numerosa porque es algo hermoso; el justo camino es saber que la planificación no se debe hacer; el justo camino es saber que la planificación es un pecado mortal y manda al Infierno; pero no:

En el Sínodo se nos dice que “el justo camino para la planificación familiar es… un diálogo consensuado entre los esposos”, ¡un diálogo consensuado! Es decir que mientras los esposos se “pongan de acuerdo” y “mutuamente”, “consensuadamente”, decidan hacer planificación, anticoncepción, “todo está todo bien”. Y por supuesto que el texto en ningún lugar dirá que es pecado mortal usar preservativos, píldoras o pastas anticonceptivas, inyecciones para no tener hijos, injertos anticonceptivos en el brazo, La T (o el dispositivo, o el DIU), el onanismo, la píldora o pasta del día después, etc, etc. Por supuesto que Francisco jamás hablará claramente y con la Verdad en estas cosas; debe ser que los católicos andamos tan bien en estos temas que no es necesario hacerlo. Y a renglón seguido de lo anterior, dirán de “despertar el deseo de procrear”, pero ocurre como venimos explicando: La mezcla de verdad y falsedad, la mezcla de bueno y malo, no da como resultado “bueno”, sino “doblemente malo”, porque es más engañoso, y la ambigüedad es la obra maestra del Diablo (como lo es de Francisco, y me recuerda –lamentablemente- a Mons. Fellay).

Pero sigamos escuchando este apartado: “La responsabilidad generativa. 63 (continuación) La elección responsable de la paternidad presupone la formación de la conciencia, que es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre…”. Comienza hablando de “la elección responsable de la paternidad” (“la scelta responsabile della genitorialità”): De manera similar a lo que decíamos recién sobre la expresión “planificación”, esta otra expresión, que es equivalente a “paternidad responsable” (y así la traducen al español las versiones que hemos visto), en el 99 % de los seres humanos significa hacer anticoncepción, tener pocos hijos, planear “cuántos vamos a tener”, tener dos hijos, tener sólo “la parejita”, “para tenerlos bien”, “para tenerlos bien económicamente”, “porque tenemos que ser responsables: paternidad responsable”.

Ellos juegan con estas expresiones, y probablemente lo hacen con plena conciencia. Porque ellos saben que los espíritus, la mente de la gente, al usar frases o palabras acuñadas, “ideas fuerza”, automáticamente se va para lo que todo el mundo entiende por esas expresiones, automáticamente se va hacia lo común que se entiende por dichas frases, y que en este caso es algo malo: Paternidad responsable = anticoncepción. Y dentro de un lenguaje ambiguo, por más de que se usen también algunas frasecitas “buenas”, lo que prevalece en la mente de las personas es el sentido habitual o generalizado de esas “ideas fuerza”, lo malo en este caso, y allí queda entonces ese mal y esa mala enseñanza y ese pecado. En los manejos de masas, esto se sabe y se usa muchísimo; y así hace Francisco de Buenos Aires y su religión. Sobre esta expresión acuñada, “paternidad responsable”, siempre recuerdo (“palabras más, palabras menos”) lo que irónicamente me dijo en Argentina un hombre, padre de Familia Numerosa, padre de nueve hijos: “Frente a todo este cuento de la paternidad responsable, mi único deseo es seguir siendo un… irresponsable; Dios me ayude a ello”.

Dignidad y libertad de acción y de conciencia

 Escuchemos un poco más: “La responsabilidad generativa. 63 (continuación) Por amor a esta dignidad de la conciencia, la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones COERCITIVAS del Estado en favor de la anticoncepción, de la esterilización e incluso del aborto”. Dice el texto: “por amor a esta dignidad de la conciencia”. Tonto de mí: Pensé que diría “por amor a Dios Nuestro Señor Jesucristo, por amor a la Verdad, por amor al Bien, por amor a su Santa Religión Católica”, pero no; “por amor de la dignidad de la conciencia” del hombre. Está todo centrado en el hombre y para el hombre: Humanismo, Naturalismo, Misterio Pascual.

Dicen también de “la dignidad de la conciencia”: Amén de insinuar allí subjetivismo, debemos decir que no hay una dignidad absoluta de la conciencia. La conciencia solamente es “digna” cuando es conforme con la Verdad y con el Bien, cuando se conforma con lo que Dios nos enseña y espera de nosotros. De lo contrario, la conciencia es “indigna”, porque es una conciencia: Asentada en el error, contra la Verdad; o asentada en el mal, contra el Bien; o asentada en el pecado, contra los actos buenos; o asentada en el vicio, contra la virtud; o en su voluntad propia y personal, y en su capricho, contra lo que nos enseña y nos pide Dios; o asentada en su autonomía, “la autonomía de la conciencia”, contra el sometimiento que debemos tener hacia Dios, la Santísima Trinidad, su Ley, su Catolicismo.

Y qué es lo que la Religión de Francisco de Buenos Aires pedirá por amor de la conciencia, ¡o del hombre! (porque es lo mismo): El rechazo de “la intervenciones COERCITIVAS del Estado en favor de la anticoncepción, de la esterilización e incluso del aborto”.

 ¡Qué curioso que hayan puesto allí la palabra “COERCITIVA”! Es decir que el o los problemas aquí solamente son: Primero, que eso, la coacción del Estado, sus acciones coercitivas, van contra la conciencia del hombre y su dignidad: Tontos de nosotros, pues pensábamos que, como todo pecado y como toda acción mala, ello iba antes que nada contra Dios, y sólo en segundo lugar contra el hombre (y no contra su “conciencia”, sino contra el bien “objetivo” del hombre); pero no: En la Religión de Francisco ni se nombra esto.

Segundo, dentro de los esquemas de la herejía de ellos, “el Modernismo”, en perfecta lógica, ellos han dicho que “la Religión de Francisco o Religión del Concilio Vaticano II” (porque eso, como hemos dicho, ya no es el Catolicismo) “rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones COERCITIVAS del Estado en favor de la anticoncepción, de la esterilización e incluso del aborto”: O sea que “el problema” se da sólo cuando esas intervenciones son “COERCITIVAS”, es decir, “cuando el Estado te quiere obligar a hacer anticoncepción, cuando el Estado te quiere obligar a esterilizarte, cuando te quiere obligar a abortar”. 

¿Y si estas cosas NO SON COERCITIVAS?, cuando no te obligan, sino que “por amor a la dignidad de tu conciencia” te dejan en libertad para que tú decidas si haces anticoncepción (o planificación a través de “un diálogo consensuado con tu esposo”); cuando “por amor a la dignidad de tu conciencia” te dejan en libertad para que tú decidas si haces esterilización, cortarse las trompas (Pomeroy), ligadura de trompas, vasectomía (también con “un diálogo consensuado con tu esposo”, o esposa): 

Si es así, “¡está todo bien!”. Y si no te obligan al aborto, sino que “por amor a la dignidad de tu conciencia” te dejan en libertad para que tú decidas si matas a un niño o no, si matas a tu propio hijo, y siempre que -si estás casada- decidas abortar con “un diálogo consensuado con tu esposo”: Si es de esa manera, “¡está todo bien!”.

El tema aquí es que el Estado no te obligue, que el Estado no actúe con medidas COERCITIVAS, sino que te dé libertad y que te facilite, si tú lo decides, todos los medios para hacer estas cosas: Anticoncepción, universal y gratuita. Esterilización, a través del POS y de la EPS, universal y gratuita. Aborto, universal y gratuito. Fíjense como estas palabras insidiosas y ambiguas se prestan para todas estas cosas.

Los métodos del ritmo

 El último extracto que quería remarcarles: “La responsabilidad generativa. 63 (continuación) El recurso a los métodos basados sobre los ritmos naturales de la fertilidad (HV, 11) SERÁ FOMENTADO...”.

El católico moderno hace sin problema anticoncepción o planificación (y a veces cosas peores) destruyendo el fin y la santidad del Matrimonio.

Pero hay otro número de católicos que tal vez jamás harían lo que comúnmente se entiende por estas cosas, y de buena fe cree que el famoso “método del ritmo” (o “de los días”, o “de la infertilidad natural de la mujer”) se puede usar con total libertad y que jamás es pecado. Pues esto no es así, esto es falso, y es deber de nosotros los sacerdotes ilustrar.

Hay que destruir y desterrar de nuestras “cabezas” la mentalidad anticonceptiva, la mentalidad de no tener niños, y entender de una vez por todas que el Matrimonio es “para eso”: ¡para tener niños!
Tener muchos niños, una familia numerosa, no es una maldición, no es un cáncer, es algo hermosísimo, ¡y es una bendición! Este tema del ritmo no puede convertirse en EL ANTICONCEPTIVO “CATÓLICO” (falsamente católico, por supuesto).

En este tema se da lo que en TEOLOGÍA MORAL se llama un acto de doble efecto, o más comúnmente “voluntario indirecto”. Nunca puede haber una intención contraria a los niños, contraria a la procreación, al fin del Matrimonio: Una intención así sería siempre un pecado.

Con el tema de los ritmos naturales de la fertilidad se han de buscar los fines secundarios del Matrimonio (la mutua ayuda y el remedio de la concupiscencia), sin ir o tener una intención contra el fin primario (que es la procreación). En esto, SE TOLERA que no se dé el fin primario (por ser días infértiles) por una causa grave proporcionada que lo justifique. Pero nunca puede haber una intención contra el fin primario del Matrimonio, una intención contra la procreación, sino una simple tolerancia de que ello ocurra, y con causa justa.

Además, el Papa Pío XII, e incluso Paulo VI, aclararon que si no hay causa grave proporcionada, que justifique ese “tolerar” que no se dé el fin primario (la procreación), a través del recurso a los días de infertilidad, es pecado utilizar esto. Y los ejemplos del Papa Pío XII sobre causa grave justificada son las cuatro “indicaciones” que él llamaba, y que podemos resumir en dos: Causa grave de salud (grave riesgo para la mamá o para el niño –v.gr. mal formaciones-), y causa grave económica (una situación económica muy precaria, no tener trabajo, no tener para comer, etc).

Sobre esto último, supongamos que una persona es pobre, pero a pesar de ser pobre tiene trabajo, tiene una casita, cubre humildemente las necesidades básicas de su hogar; en ese caso, pues, “a tener niños se ha dicho”, una hermosa familia numerosa, por más de que esa persona esté un poco pobre. Si vamos al caso, es el mundo del revés, porque en general la gente más rica, es la que menos hijos tiene: Muchas veces, sólo tienen “la parejita”.

Simplemente concluyo diciendo que en esta crisis que padecemos los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, los hijos de Mons. Lefebvre, en esta crisis que decíamos, Mons. Fellay (el superior actual) “sigue sin dar la talla”, y sigue sin censurar ni criticar fuertemente y públicamente a Francisco, que es el principal responsable de lo que está pasando:

El comunicado que sacó Mons. Fellay sobre el Sínodo y Francisco es muy blando, y es realmente vergonzoso, indigno –en estas circunstancias- de un hijo de Mons. Lefebvre y de un verdadero obispo católico.

Esta actitud de Mons. Fellay ha sido, con razón, criticada en varios medios. Me limito a leer un resumen de una noticia publicada en Francia, y otra publicada en Argentina.

La noticia de Francia dice lo siguiente: “El lenguaje de Menzingen denota un increíble deslizamiento moral e intelectual. La FSSPX jamás hubiera sostenido declaraciones tan insubstanciales hace 25 años. Releamos y escuchemos a Mons. Lefebvre para convencernos del abismo espiritual que existe entre el fundador de la FSSPX y el actual superior de la neo-FSSPX. (…) estando la FSSPX en la fase final de la integración total [dentro de la Nueva Iglesia, dentro de la Iglesia Conciliar], las palabras deben ser pesadas milimétricamente para evitar escandalizar a sus propias tropas con un discurso demasiado complaciente hacia el Vaticano y también para evitar indisponer a Francisco.

Mons. Fellay escribe… “rezamos por el Papa: oremus pro pontifice nostro Francisco… para que Dios no lo entregue en manos de sus enemigos…”. ¡Que Dios no lo entregue en manos de sus enemigos! ¡Increíble! ¡Mientras que es de notoriedad pública que Francisco quiere que los divorciados vueltos a casar puedan comulgar, que [Francisco] quiere que los homosexuales notorios sean acogidos y tengan responsabilidad en el seno de la Institución Conciliar que él preside! ¡Todos saben que ésa es la voluntad de Francisco, el cual ya no la esconde de ninguna manera, y el cual se toma la molestia de unir el gesto con la palabra al hacerse fotografiar alegremente con los sodomitas y transexuales declarados, reivindicados, y orgullosos de serlo! Si la gente hubiera conservado un mínimum de principios, de sentido moral y de honestidad intelectual, ellos vomitarían este discurso fellecista [de Mons. Fellay] mentiroso, hipócrita, falso, engañoso, y también relativista y ambiguo, y del cual el diablo es el padre”.

Y ahora leemos la noticia de Argentina, y terminamos con esto:
“Tras la anterior súplica con rosas, Mons. Fellay acaba de emitir esta vez una declaración sin rosas pero también sin espinas sobre la Relación Final del Sínodo de la familia… en su blandura deja inmune de toda crítica al responsable número uno de la actual destrucción de la Religión Católica, que es Francisco… *no reconoce+ públicamente que el anticristo Francisco es el gran enemigo de la Iglesia, y el que hace mejor que nadie la obra del diablo… Está claro que Mons. Fellay mide cada palabra suya, no vaya a ser cosa que peligre la deseada estampilla…

Con esta declaración [de Mons. Fellay] todos quedarán contentos y felices. Francisco porque esto no le hace ni cosquillas. Los neo-fraternitarios desatentos porque creen que su líder no claudica en absoluto… Y si como vemos que hasta tradi-conservadores admiten que estamos en guerra, ¿a qué continuar con ese lenguaje timorato y medroso, en vez de adoptar un lenguaje belicoso y viril?

 Decía Monseñor Ezequiel Moreno y Díaz, aquel gran campeón del antiliberalismo: "Es un error, y error funesto a la Iglesia y a las almas, transigir con los enemigos de Jesucristo y andar blandos y complacientes con ellos. (...) ¿Qué bienes se han conseguido con las blanduras y coqueteos con los enemigos de Jesucristo?... No se consigue otra cosa con esa conducta que afianzar el poder de los malos".

Francisco es un anticristo, y hay que decirlo. Y debemos ver si él no es el famoso Falso Profeta de las profecías de la Sagrada Escritura.



AVE MARÍA PURÍSIMA.


domingo, 15 de noviembre de 2015

SÍNODO 2015 SOBRE LA FAMILIA: R. P. ALTAMIRA




Queridos hijos:

Hace 15 días, Francisco terminaba en Roma un nuevo Sínodo de la Familia, un nuevo “ajuste de tuercas” en esta falsa religión que han creado con el Concilio Vaticano II, esa falsificación del Catolicismo que ellos han realizado.

Sobre este Sínodo, algunos han dicho que fue una derrota de Francisco, porque él quería ir mucho más allá, y el ala conservadora de los modernistas se lo ha impedido. Es muy interesante reseñarles las trampas o irregularidades que se intentaron al final y que no tuvieron éxito.

Pero aun así, si bien los que analizan estas cosas “aciertan” en que Francisco no pudo llegar a tanto como él quería (detrás del Instrumentum Laboris que había presentado antes del Sínodo), nosotros creemos sin duda que este Sínodo (al igual que el anterior del año 2014) fue un gran, un grandísimo, triunfo de Francisco y la Revolución, para terminar de destruir el Catolicismo.
Hoy les hablaremos de aspectos generales de este Sínodo y la semana que viene iremos al texto.

¿Por qué decimos que este Sínodo (y el anterior) es un gran triunfo de Francisco?

Lo que responderemos no es nuevo, en realidad se ha metido en la Iglesia más fuertemente desde el famoso Concilio, pero parece que a Francisco le incumbe dar los últimos retoques de todo esto, y “llegar a la meta”.

El Sínodo fue un gran triunfo de Francisco porque él ha puesto en la mente y acción de todos esos obispos (y por derivación de todos los católicos del mundo entero) el principio funesto, y satánico, de que “La Verdad se vota”. En este caso del Sínodo, los temas se referían principalmente a la Moral (a los comportamientos y acciones de las personas), “votamos el bien y el mal”.

En este tema de que “La Verdad se vota” está el meollo de lo satánico y el mal que hace Francisco, y el insulto gravísimo a Dios Nuestro Señor Jesucristo. Vale decir:

“Vamos a votar si la situación de los divorciados vueltos a casar está bien o está mal”. “Vamos a votar si esos divorciados pueden recibir la Comunión”; nosotros decimos: si se han arrepentido y confesado sí; si no: no; es así de sencillo. Sigo ahora con Francisco: “Vamos a votar si el vivir en unión libre está bien o está mal”. “Vamos a votar si hacer anticoncepción, planificación, está bien o está mal”. “Vamos a votar si la homosexualidad está bien o está mal”.

O, como han hecho aquí en Colombia el miércoles, porque en el fondo es lo mismo: “Vamos a votar si dar niños en adopción a los homosexuales está bien o está mal”. Y los “honorables” miembros de la Corte han dicho en mayoría “sí, está bien y se puede hacer”. Yo no quisiera estar en el pellejo de estos hombres cuando Dios los juzgue. Y hay que ver qué castigos vendrán ahora para Colombia de parte de Dios, y por supuesto que los obispos del Modernismo no dicen nada (o lo hacen muy tímidamente).

Hay que llamar al sentido común: “Mi hijito, ¡esas cosas no se votan!, ¡sentido común!”.
La Verdad es la Verdad: Lo que es, es. Y la Verdad o el bien no dependen de lo que yo quiera votar: Son tales y punto. En el fondo es como si Francisco dijera (porque es realmente lo mismo y de eso se trata): “Vamos a votar si mentir está bien o está mal”, o el ejemplo que ustedes quieran poner. La moralidad de las acciones no se vota, o está bien o está mal, y lo único que nos toca a los sacerdotes es enseñar la Moral. El ser humano muchas veces obra contra la moralidad y el bien de las cosas, ¡pero no es algo que se vote!


Insistimos: Que Francisco logre que en todos esos obispos modernistas (y por extensión: que en todas las mentes de los católicos del mundo) se vote ya por segundo año consecutivo para determinar la moralidad de las cosas: Es un triunfo gigantesco de Francisco: La destrucción de la Verdad, y -por mismo- la destrucción de Cristo, la destrucción de la Moralidad, y la destrucción del Catolicismo.

Demos ahora algunos pormenores sobre el Sínodo.
La Relación Final consta de 94 puntos. Fueron votados uno por uno por los 265 obispos sinodales que estaban presentes (sobre un total de 270 convocados). Todos los puntos fueron aprobados por una mayoría calificada de dos tercios, es decir, todos los puntos alcanzaron al menos 177 votos.
Una periodista reseña lo siguiente:

Los párrafos más conflictivos: Los puntos con la aprobación más ajustada son los referidos a las “situaciones complejas”: convivencia sin matrimonio, uniones de hecho, homosexuales… El párrafo con menos consenso (178 votos a favor, 50 en contra) es el punto 85, una llamada a los presbíteros para acompañar a los divorciados vueltos a casar que quieren emprender un camino de reconciliación, en virtud de un “discernimiento pastoral” que “debe hacerse cargo de estas situaciones”. También hay una mirada bastante positiva hacia los tipos de familia que no se corresponden con el modelo tradicional e ideal para la Iglesia: los matrimonios civiles, las uniones de hecho o incluso las parejas que conviven sin casarse. “Todas estas situaciones han de ser afrontadas de manera constructiva”. Y luego se añade: “La decisión de vivir juntos es signo de una relación que quiere realmente orientarse a una perspectiva de estabilidad”. (…)

Y demos otros “pormenores”. Hablemos sobre maniobras bastante cuestionables, hechas –podemos decir- por los agentes de Francisco.
Escuchen la reseña que hace otro periodista, en este caso “de tinte conservador”, donde nos explica bajo qué circunstancias se llegó al texto final:

“El texto [nota: que se presentó el jueves 22 de octubre y -si mal no entiendo- por la tarde] no tenía en cuenta ninguna de las 1355 enmiendas propuestas durante las tres semanas previas, y en sustancia volvía a proponer la estructura del Instrumentum laboris [nota: éste fue el documento que se ofreció a los obispos meses antes de comenzar el Sínodo para trabajar durante el mismo], [texto presentado] que incluía los párrafos que habían suscitado tan duras críticas en el aula: los referidos a la homosexualidad y a los divorciados vueltos a casar. El debate se fijó para la mañana siguiente, con lo que sólo se podían preparar durante la noche nuevas enmiendas a un texto redactado en una lengua que sólo dominaban algunos de los padres [nota: estaba redactado sólo en italiano]. Pero en la mañana del 23 de octubre, Francisco, que siempre ha seguido con atención los trabajos, se ha topado con un inesperado rechazo del documento que había redactado la comisión. Nada menos que 51 padres sinodales intervinieron en el debate, la mayor parte de los cuales se oponía al texto avalado por el Santo Padre... El documento no podía ciertamente volver a presentarse al día siguiente en el aula, por el riesgo de quedar en minoría y producir una grave división… Entre la tarde del viernes y la mañana del sábado, la comisión redactó UN NUEVO TEXTO, que se leyó en el aula en la mañana del sábado 24 y se sometió a votación por la tarde, obteniendo para cada uno de los 94 párrafos la mayoría exigida de dos tercios…”.

Ahora, independientemente de lo ocurrido, que es muy interesante y muestra “los niveles de manejo que se tienen”, la reseña de los hechos muestra que hemos llegado dentro de la falsa “Iglesia” a lo mismo que la politiquería moderna, idéntico a lo que ocurre en el Congreso o en el Senado, igual a lo que ocurre con cualquier proyecto de ley democrática:

Hacer trampa con el texto, no tener en cuenta las enmiendas (“modi”) solicitadas, presentarlo a última hora para que “los adversarios” tengan poco tiempo para preparar el contrataque, en una lengua que sólo dominan algunos de ellos, los cuales aun así logran oponerse fuertemente, y entonces preparar nuevo texto para ver si así logra ser aprobado…

¡Es la democracia en la Iglesia, la tesis de la herejía del Modernismo: “colegialidad democrática”! Por eso, amén de la oposición, es un gran triunfo de Francisco, porque introduce al summum el democratismo y la colegialidad.

Como decíamos al principio: “La Verdad se vota”; “vamos a votar si la situación de los divorciados está bien o está mal, si la homosexualidad está bien o está mal”, etc. El sólo hecho de sostener el principio de que la Moral, o peor: el Dogma, se puedan votar es destruir la Verdad, i.e. destruir a Cristo mismo, y destruir el Catolicismo. ¡Y así estamos en la supuesta Iglesia Católica! Eso no es más la Iglesia Católica. Eso es “la Religión y la Iglesia de Francisco de Buenos Aires”, eso es o será la Religión Mundial, ¿pero Catolicismo?, ¡eso no, eso sí que no!, Catolicismo no es.

Y en cuanto al tema “contingente y secundario” de que tal vez Francisco no pudo llegar a tanto como él quería, “la posible revancha de Francisco de Buenos Aires está muy cerca”, a la vuelta de la esquina en realidad, porque el mismo Sínodo termina, en su último número, pidiendo a Francisco que ahora él escriba un documento sobre la Familia, y hace escasos días salieron declaraciones de un prelado del Vaticano diciendo que probablemente Francisco lo hará y saldría prontamente (sería una exhortación post-sinodal).

Les leemos el texto del Sínodo: *nº 94+ “(…) Como conclusión de este informe, pedimos humildemente al Santo Padre considerar la posibilidad de emitir un documento sobre la familia”. ¡Dios nos libre y guarde!

Además hay una insistencia en dejar estos temas al discernimiento de cada obispo y en cada diócesis; sobre todo referido al tema de los divorciados y recibir la comunión. Imagínense cómo cada uno puede entonces “seguir haciendo lo que quiere”.

Sobre homosexualidad: Imagínense, en Fontibón, lo que puede llegar a decir y hacer Mons. Juan Vicente Córdoba (recuerden sus declaraciones sobre la homosexualidad y sus insultos vulgarísimos a Santa María Magdalena). Imagínense, en Cali, lo que puede llegar a decir y hacer Monseñor Darío de Jesús Monsalve (con su no “convertir en problemático algo que debería ser aceptado”; se refería a la homosexualidad).

La semana que viene, Dios mediante, les hablaremos del texto de este Sínodo. Y ahora para terminar:
Este grado de cosas y de corrupción ya no lo arregla “mano humana”. Solamente Dios Nuestro Señor Jesucristo podrá arreglarlo cuando venga en su ya próxima Segunda Venida Gloriosa, y recién así acabará todo este circo.
Mientras tanto, con su gracia, “debemos aguantar”; hay que seguir trabajando en nuestra santificación personal; y tratar de salvar e ilustrar todas las almas que podamos. “¡Ven, Señor Jesús!”.

AVE MARÍA PURÍSIMA.

sábado, 14 de noviembre de 2015

COMO PRECIOSA SEMILLA ES LA PALABRA DE DIOS. LA CIZAÑA DEL DEMONIO (PADR...

LAS MADRES NUNCA SON FEAS


Al hacer una pequeña encuesta  todos coincidimos efectivamente como lo hace notar el blog Syllabus que lo que pretenden hacer pasar por imagen de la Santísima Virgen María es confundida con la Muerte. Eso hasta los mismos  niños lo señalaron. Es realmente inconcebible. Todo católico no puede menos que sentirse herido, al ver hasta dónde hemos llegado. Debemos defender a Nuestro Señor, debemos defender a Nuestra Señora, no podemos quedarnos insensibles ante estas injurias. Somos Católicos y defendemos a quien más amamos.






   Todos hemos visto al menos una vez en la vida la maravillosa película de Marcelino Pan y Vino. Les suplicamos  a los responsables de colocar  esa  ofensiva imagen, se pongan la mano en el corazón, escuchen el diálogo de Nuestro Señor con el niño Marcelino, y rectifiquen, nunca es tarde, así de sencillas son las cosas, así de simple.  “las madres nunca son feas” Dios las hizo hermosas pues su labor es hermosa, ayudarle a Dios a llevar almas para el Cielo. ¿Qué tan hermosa será Nuestra Madre Santísima? Es una de las sorpresas que Dios tendrá para sus escogidos. Más hermosa que nada en el mundo. Si hubieran hecho una ofensiva imagen de Mahoma, los musulmanes ya hubieran dinamitado todo el lugar sin dejar rastro alguno.




Escuchar el diálogo en el minuto 1:19:33   a 1:20:30



viernes, 13 de noviembre de 2015

MONASTERIO BENEDICTINO SAN JOSÉ: Boletín informativo Octubre-Noviembre




Estimados amigos y benefactores:
 
          Les agradecemos una vez más por su apoyo, oraciones y generosidad para con el Monasterio San José. En el mes de octubre en honor a nuestra Señora del Rosario y en agradecimiento a los dos años de vida de nuestra fundación, hicimos nuestra anual peregrinación al Santuario Nacional de Nuestro Señora del Rosario de Chiquinquirá, caminando 38 kms, el número de peregrinos se elevó este año a 33. También tuvimos el gozo de ver a nuestro querido hermano Mauro José (Nelson de Lima) recibir el hábito benedictino en las vísperas de la fiesta de todos los Santos. También tuvimos el gozo recibir a 3 postulantes más en nuestra comunidad incrementándose ya a 8 miembros de 5 países diferentes. Todo el mes de Noviembre estaremos rezando por las listas de sus fieles difuntos que nos enviaron.

Hemos comenzado ya a construir el segundo piso del monasterio que nos permitirá ampliar los espacios disponibles para poder aceptar más vocaciones que están ya tocando a la puerta. El proyecto incluirá unas 15 más celdas con sus baños, una biblioteca y un salón de clases. ¡Seguimos contando con su ayuda!

Para entender la catástrofe en la fe y la moral a la que nos ha llevado la Iglesia Conciliar especialmente con su “ecumenismo”, así como para poder entender el naufragio paulatino, pero real, del último bastión organizado que defendía la fe, la FSSPX, por su espíritu de compromiso, silencio y omisión, es necesario entonces traer a colación una carta brillante del esclarecido obispo de Campos Mons. De Castro Mayer a quién Mons. Lefebvre le tenía en tanta estima y consideración que basta con leer lo que le escribió al obispo de Campos el mismo Mons. Lefebvre el 17 de octubre de 1987 a propósito de las maniobras romanas cuya meta eran la de impedir las consagraciones episcopales de 1988:

“Algo harto misterioso se esconde tras ese cambio de actitud de parte de Roma: ¡ya no hay nada que firmar! Uso de los libros litúrgicos de 1962; reconocimiento de nuestra obra tal y como existe (“con su carisma”, como dicen); aceptación de una visita amistosa de información. ¿Por qué tan brusca mudanza? ¿Se debe a la amenaza de consagrar obispos? Es posible. Ya lo veremos. No bajaremos la guardia: somos desconfiados. Es una lástima que usted esté tan lejos; sino, iría a visitarle allá a escuchar sus consejos y sus pareceres: me haría mucha falta. Quiero mantenerle al corriente de estos acontecimientos, ya que siempre hemos marchado mano a mano. No vamos a marchar por separado ahora”.

Carta pastoral de Mons. De Castro Mayer (6 de enero de 1953): “Por su propia naturaleza, la fe no se contenta con lo que alguno llamase “sus líneas generales”, sino que exige la integridad y la plenitud de sí misma. Para que lo entendáis, os pondré un ejemplo con la virtud de la castidad. Con relación a ella, cualquier concesión toma el carácter de oscura mancha y cualquier imprudencia la pone en peligro toda entera. Hubo quien comparó el alma pura a una persona en pie sobre una esfera; en cuanto se conserva en posición de equilibrio, nada tendrá que temer, mas cualquier imprudencia la haría resbalar al fondo del abismo. Y, por esto, los moralistas y autores espirituales afirman unánimemente que la condición esencial para conservar la virtud angélica, consiste en una vigilante e intransigente prudencia. Precisamente lo mismo se puede decir en materia de fe. Cuando el católico se coloque en el punto de perfecto equilibrio, su perseverancia será fácil y segura. Este punto de equilibrio, sin embargo, no consiste en la aceptación de unas líneas generales cualesquiera de la fe; sino en la profesión de toda la doctrina de la Iglesia, profesión hecha no sólo con los labios, sino con toda el alma, abarcando la aceptación leal, no sólo de lo que el magisterio le enseña, sino aun de todas las consecuencias lógicas de esta enseñanza”.

Monasterio San José Octubre Noviembre 2016


jueves, 12 de noviembre de 2015

EL TERCER SECRETO DE FATIMA: La gran Apostasía



La pérdida de la Fe.

 En 1984, el Obispo de Fátima, Mons. Alberto Cosme do Amaral, confirmó que el Tercer Secreto de Fátima no se refiere a una guerra atómica o al fin del mundo; sino, en su lugar, se refiere a la Fe católica, y especialmente a la pérdida de esa Fe a lo largo (al menos) de Europa. (Ver cita en “Testimonios Publicados: El Obispo de Fátima (10 de septiembre de 1984)”). 


En su Tercera Memoria, completada en agosto de 1941, la Hermana Lucía afirmó que el Secreto de Fátima está dividido en tres partes distintas, después de lo cual ella escribió, por primera vez, las primeras dos partes del Secreto. Anotó, “El secreto consta de tres cosas distintas, de las cuales voy a revelar dos.” Ella sintió que “ha llegado el momento de revelar las primeras dos partes del Secreto.” No obstante, guardó silencio sobre la tercera parte del Secreto, ya que no había recibido permiso del Cielo para revelarlo.  



En su cuarta memoria, que fue escrita entre octubre y diciembre de 1941, la Hermana Lucía copió las dos primeras partes del Secreto del texto de la tercera memoria, pero agregó una frase que no se encuentra allí (en la tercera memoria). La Hermana Lucía nos dio la primera frase del Tercer Secreto cuando insertó en el texto de la cuarta memoria: “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.” Esta frase no había aparecido en su memoria anterior. La Hermana Lucía la insertó intencionadamente en su cuarta memoria para indicarnos que la parte final del Secreto comenzaba allí. En 1943, después de haberle pedido el Obispo da Silva que escribiera el texto del Tercer Secreto, la Hermana Lucía encontraba difícil la tarea. Ella declaró al Obispo que no era absolutamente necesario escribir el texto, “ya que en cierta manera ella lo había dicho”


La Hermana Lucía se estaba refiriendo muy probablemente a la frase adicional que ella había insertado en su cuarta memoria, “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.” La frase, “En Portugal, se conservará siempre la doctrina de la Fe, etc.” es una promesa que la Fe verdadera será preservada en ese país, aunque en su vaguedad no dice por quienes. Entonces, si en Portugal la Fe verdadera será preservada, ¿que se supone que ocurrirá en el resto del mundo? 



El Padre Messias Dias Coelho, portugués, concluyó que, “esa alusión, tan positiva por lo que va a ocurrir entre nosotros, nos sugiere que todo será diferente a nuestro alrededor. ...” 



 El Padre Alonso, el archivista oficial de Fátima diría sobre el Tercer Secreto: ‘En Portugal se conservará siempre la doctrina de la Fe’: La frase da a entender muy claramente un estado crítico de la Fe, que otras naciones sufrirán, es decir, una crisis de Fe; en tanto que Portugal preservará su Fe. ‘En el período, pues, que precede al gran triunfo del Corazón de María suceden algunas cosas tremendas que son objeto de la tercera parte del Secreto.

 ¿Cuales?  ‘Si en Portugal se conservarán siempre los dogmas de la Fe,’ ... se deduce con toda claridad que en otras partes de la Iglesia esos dogmas, o se van a oscurecer, o hasta se van a perder. Así, ‘Sería, pues, del todo probable que en ese período intermedio a que nos estamos refiriendo (después de 1960 y antes del triunfo del Inmaculado Corazón de María, el texto haga referencias concretas a la crisis de la Fe en la Iglesia y a la negligencia de los mismos pastores.


 Una conclusión si que parece cierta: que el contenido de la parte inéditia no se refiere ya a nuevos cataclismos político-bélicos, sino a acontecimientos de índole religiosa intraeclesial, todavía mucho más graves en si mismos. Reconocidas autoridades de la Iglesia han confirmado las conclusiones del Padre Alonso sobre el Tercer Secreto, que se refiere a una pérdida de la Fe sin precedentes, a una apostasía, de la cual Portugal será preservada. 



En 1984 el Obispo de Fátima dijo, “la pérdida de la Fe de un continente es peor que la aniquilación de una nación; y es cierto que la Fe está disminuyendo continuamente en Europa”. Y en su entrevista con Vittorio Messori, el Cardenal Ratzinger confirmó esa conclusión cuando dijo que la parte final del Secreto habla de “los peligros que amenazan la Fe y la vida de los cristianos, y por lo tanto del mundo”. Finalmente, nosotros sabemos que el cumplimiento de la profecía del Tercer Secreto comenzó a realizarse en 1960, porque cuando se le preguntó a la Hermana Lucía por qué el Tercer Secreto debía revelarse no más tarde de 1960, ella respondió “porque entonces se verá más claro”



Desde 1960 nosotros hemos visto la profecía del Tercer Secreto desarrollarse delante de nuestros ojos, y es claro que desde ese entonces el mundo ha estado sufriendo una terrible pérdida de la Fe. Neglicencia pastoral En su libro de 1976, El Secreto de Fátima: Hecho y Leyenda, el Padre Alonso agregó a su hipótesis que el Tercer Secreto se refiere a la crisis de la Fe dentro de la Iglesia, la creencia que también habla de la negligencia de los pastores, especialmente dentro de la alta jerarquía. “Por lo tanto, es completamente probable”, dijo, “que el texto (del Tercer Secreto) hace referencias concretas a la crisis de la Fe dentro de la Iglesia y a la negligencia de los mismos pastores”. El habla también de “luchas internas en el mismo seno de la Iglesia y de grave negligencia pastoral de la alta jerarquía,” y de “deficiencias de la alta jerarquía de la Iglesia”. 


El Padre Alonso dijo también: ...¿Habla de circunstancias concretas el texto inédito? Es muy posible que no hable únicamente de una verdadera en la Iglesia de ese período intermedio, sino que como, por ejemplo lo hace el secreto de La Salette, haya referencias más concretas a las luchas intestinas de los católicos; a las deficiencias de sacerdotes y religiosos; tal vez se insinúen las deficiencias mismas de la alta jerarquía de la Iglesia. Nada de eso, por lo demás, es ajeno a otras comunicaciones que ha tenido Lucía en estos puntos.



 Además de la Hermana Lucía, el Padre Alonso fue la primera autoridad sobre Fátima. El se reunía con la Hermana Lucía y la consultaba mientra trabajaba en su estudio crítico sobre Fátima. Por eso, antes de hacer tan audaces sugestiones sobre el contenido del Tercer Secreto, es seguro que el Padre Alonso habría consultado previamente a la Hermana Lucía. Y si el Padre Alonso hubiera estado errado en sus conclusiones, es seguro que la Hermana Lucía se lo hubiera informado, ya que ella nunca dudó en corregir otras afirmaciones de clérigos y autores varios sobre Fátima cuando estos estuvieron equivocados. En junio de 1943, la Hermana Lucía enfermó seriamente de una pleuresía, que hizo temer al Canónigo Galamba y al Obispo Don José Correia da Silva que ella pudiera morir sin haber revelado el Secreto final. El Canónigo entonces convenció al Obispo para que sugieriera a la Hermana Lucía que escribiera el Tercer Secreto. Sin embargo, la Hermana Lucía no pudo dar el paso de confiar al papel el Tercer Secreto de Fátima en base a una mera sugestión del Obispo. La ausencia de una orden explícita del Obispo la turbó profundamente, y Lucía no quiso asumir la responsabilidad de la iniciativa. A mediados de Octubre de 1943, el Obispo Don José Correia da Silva dió a Lucía la orden formal de escribir el Tercer Secreto. Lucía intentó obedecer la orden del Obispo, pero le fue imposible hacerlo durante los dos meses y medio siguientes. 


Desde mediados de octubre de 1943 a principios de enero de 1944, la Hermana Lucía se sintió impedida de obedecer la orden formal de escribir el Tercer Secreto por experimentar una indecible angustia. Finalmente, el 2 de enero de 1944 se le apareció Nuestra Señora para fortalecerla y confirmarle que era la voluntad de Dios que ella lo escribiera. Fue solo entonces que la Hermana Lucía pudo revelar la parte final del Secreto. Refiriéndose a esa dificultad, el Padre Alonso pregunta: Por lo demás, ¿como comprender las grandes dificultades de Lucía para escribirlo después de haber escrito otras cosas ya enormemente difíciles? Si se hubiera tratado simplemente de anunciar proféticamente nuevos y grandes cataclismos, estamos seguros que la Hermana Lucía no hubiera sufrido tales dificultades, cuyo vencimiento exigió una especial intervención del cielo. En cambio, si se trata de luchas intestinas en el seno de la misma Iglesia y de graves neglicencias pastorales de altos jerarcas, se comprende que Lucía tuviera unas repugnancias casi imposibles de superar naturalmente.


 La batalla decisiva entre Nuestra Señora y el Diablo En su entrevista de 1957 con el Padre Fuentes, la Hermana Lucía habló de una batalla decisiva entre la Santísima Virgen y el diablo. Aunque no tan evidente como la crisis de la Fe y la negligencia pastoral arriba mencionadas, este tercer tema aparece frecuentemente en las comunicaciones de la Hermana Lucía. Pero, ¿que quiere ella significar con “batalla decisiva”? En su entrevista con el Padre Fuentes, la Hermana Lucía trata este tema diciendo: 



“Padre, el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen; y como sabe qué es lo que más ofende a Dios y lo que, en menos tiempo, le hará ganar mayor número de almas, está tratando de ganar a las almas consagradas a Dios, ya que de esta manera también deja el campo de las almas desamparado, y más fácilmente se apodera de ellas." 


“Padre, la Santísima Virgen no me dijo que nos encontramos en los últimos tiempos del mundo, pero me lo dió a demostrar por tres motivos: el primero, porque me dijo que el demonio está librando una batalla decisiva con la Virgen y una batalla decisiva es una batalla final, en donde se va a saber de que partido es la victoria, de que partido es la derrota. Así que ahora, o somos de Dios o somos del demonio; no hay término medio. 



 “Lo segundo, porque me dijo, tanto a mis primos como a mi, que dos eran los últimos remedios que Dios daba al mundo: el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón de María; y, al ser los últimos remedios, quiere decir que son los últimos, que ya no va a haber otros. 



 “Y tercero, porque siempre en los planes de la Divina Providencia, cuando Dios va a castigar al mundo, agota antes todos los medios; y cuando ha visto que el mundo no le ha hecho caso a ninguno de ellos, entonces, como si dijéramos en nuestro modo imperfecto de hablar, nos presenta con cierto temor el último medio de salvación, Su Santísima Madre. Porque si despreciamos y rechazamos este último medio, ya no tendremos perdón del cielo; porque hemos cometido un pecado, que en el Evangelio suele llamarse pecado contra el Espíritu Santo; que consiste en rechazar abiertamente, con todo conocimiento y voluntad, la salvación que se presenta en las manos; y también porque Nuestro Señor es muy buen hijo; y no permite que ofendamos y despreciemos a Su Santísima Madre, teniendo como testimonio patente la historia de varios siglos de la Iglesia que con ejemplos terribles nos indica cómo Nuestro Señor siempre ha salido en defensa del honor de Su Santísima Madre."





 “Dos son los medios para salvar al mundo, me decía Sor Lucía de Jesús: la oración y el sacrificio. Y luego, el Santo Rosario. [Respecto al Santo Rosario, la Hermana Lucía dijo:] Mire Padre, la Santísima Virgen, en estos últimos tiempos en que estamos viviendo, ha dado una nueva eficacia al rezo del Santo Rosario. De tal manera que ahora no hay problema, por más difícil que sea, sea temporal o sobre todo espiritual, que se refiera a la vida personal de cada uno de nosotros; o a la vida de nuestras familias sean familias del mundo o Comunidades Religiosas; o a la vida de los pueblos y naciones; no hay problema, repito, por más difícil que sea, que no podamos resolver ahora con el rezo del Santo Rosario. Con el Santo Rosario nos salvaremos, nos santificaremos, consolaremos a Nuestro Señor y obtendremos la salvación de muchas almas. “Y luego, la devoción al Corazón Inmaculado de María, Nuestra Santísima Madre, poniéndonosla como sede de la clemencia, de la bondad y el perdón; y como puerta segura para entrar al Cielo.”

El Padre Alonso afirmó que los textos de la entrevista con el Padre Fuentes “no dicen nada que la Hermana Lucía no ha dicho en sus numerosos escritos hechos públicos”. En posteriores escritos, la Hermana Lucía habló de la diabólica campaña emprendida. En una carta a su amiga la Madre Martins, después de reflexionar sobre la devoción del Rosario, ella escribe: “!Es por eso que el diablo ha librado tal guerra contra él! ¡Y lo peor es que ha logrado llevar al error y engañar a almas que tienen una gran responsabilidad por el lugar que ellas ocupan ...! Ellos son ciegos que guían a otros ciegos. ...” Al año siguiente, la Hermana Lucía escribió otra vez a la Madre Martins: Así, los pequeños volantes (referidos a un texto sobre el Rosario compuesto por Sor Lucía) permanecerán con las almas, como un eco de la voz de Nuestra Señora, para recordarles la insistencia con que Ella nos recomendó tantas veces el rezo del Rosario. Es porque Ella ya sabía que vendrían estos tiempos, durante los cuales el diablo y sus seguidores lucharían tanto contra esta oración para alejar las almas de Dios. Y sin Dios, ¡¿quien se salvará?! Por esta razón debemos hacer todo de nuestra parte para llevar las almas de nuevo a Dios.9 Finalmente, en una carta a Don Umberto Pasquale, quien era muy devoto de la causa de Fátima, la Hermana Lucía escribió: ... La decadencia que existe en el mundo, es sin ninguna duda consecuencia de la falta de espíritu de oración. Previendo esta desorientación, la Santísima Virgen recomendó el rezo del Rosario con tanta insistencia, y como el Rosario es, después de la sagrada liturgia eucarística, la oración más apta para preservar la fe en las almas, el diablo ha desencadenado su lucha contra él. 

Desgraciadamente vemos los desastres que ha causado. ... Debemos defender a las almas contra los errores que pueden hacerlas extraviar del buen camino. ... Nosotros no podemos, y no debemos detenernos, ni permitir, como dice Nuestro Señor, que los hijos de las Tinieblas sean más sabios que los hijos de la Luz ... El Rosario es el arma más poderosa para defendernos en el campo de batalla.10 El tema que se repitió una y otra vez en esas cartas es que estamos en los últimos tiempos y que el diablo ha comenzado, por lo tanto, su última y más virulenta batalla por las almas. Y, como explicó la Hermana Lucía al Padre Fuentes, Dios nos ha dado “el último medio de salvación, Su Santísima Madre”. Por lo tanto Ella está empeñada en esa batalla. La Santísima Virgen fue a Fátima a darnos una advertencia y el remedio de antemano.

The Real Secret
Fatima.org


lunes, 9 de noviembre de 2015

NUESTRA MADRE LA SANTÍSIMA VIRGEN ES BELLÍSIMA



… Et luci comparata invenitur purior.
…Y comparada con la luz, es mucho más pura que ella.

 Queridos amigos: Quiera Dios que quienes colocaron la horrible imagen  de la Santísima Virgen María en España la retiren, le hagan un millón de retoques, la pinten blanca y resplandeciente, dibujen sus hermosos ojos y la vuelvan preciosa para que chicos y grandes, creyentes y no creyentes se sientan atraídos por esa belleza sin igual que nos invita a imaginar la gran hermosura de la Madre de Dios a quien esperamos con su ayuda ver un día cara a cara… ¡nunca es tarde! Es de sabios corregir. Y Dios que todo lo ve se pondrá muy  contento. ¿No decía Santa Teresita del Niño Jesús que su contento era hacer sonreír a Dios?

   Nadie ha podido elegir madre, todos hemos tenido la que Dios nos dio. Sin embargo, todos coincidirán que no hay hijo que vea fea a su madre.

   Será el amor que Dios imprime en el alma del hijo, pero todo hijo siempre verá a su madre hermosa. Pasarán los años, y la blancura de su pelo y las huellas del tiempo en su rostro no harán que el hijo cambie de opinión.

¿Qué podremos entonces decir de la belleza sin igual de nuestra Madre Santísima y Madre de Dios?
 Nuestro Señor Jesucristo sí se eligió y formó a su Madre como quiso. La formó bellísima, pura y santísima. “Pudo y quiso”, decía el pueblo cristiano hace muchos siglos.

   En todos sus misterios y advocaciones es María la misma, la Reina de la belleza y de la hermosura.
San Ambrosio escribe en el año 377 a su hermana, religiosa en Roma, lo que se ha llamado el Retrato de la Virgen.  “… ¿Quién más noble que la Madre de Dios? ¿Quién más casta que la Madre que ha traído a su Hijo al mundo permaneciendo Virgen? Ella era Virgen pura no sólo en el cuerpo sino también en el espíritu… su actitud exterior era la imagen de la santidad de su alma. “El rostro descubre lo que se lleva en el alma”. El rostro de la Virgen era el retrato de su alma santísima.

   El 27 de noviembre de 1830 la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouret, humilde religiosa vicentina. La Virgen estaba hermosísima y venía vestida de blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la Cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes salieron rayos luminosos.

   El 19 de septiembre de 1846 se apareció la Santísima Virgen en  la montaña de la Salette, relata Melania:   “… ví una bella luz, más brillante que el sol, y en esta luz una bellísima Señora. La bella Señora me cautivaba… La Santísima Virgen era muy bella y toda hecha de amor. En su atavío, como en su persona, todo respiraba la majestad, el esplendor la magnificencia de una Reina incomparable. Era bella, blanca, inmaculada, cristalina, resplandeciente, celestial, fresca, nueva como una virgen; parecía que la palabra amor se escapaba de sus labios, plateados y purísimos. Me parecía como una buena Madre, llena de bondad, de amabilidad, de amor para nosotros, de compasión, de misericordia.  La corona de rosas que tenía sobre la cabeza era tan bella, tan brillante que no nos podemos hacer una idea… Los ojos de la Santísima Virgen, nuestra tierna Madre, no pueden describirse con lenguaje humano. Parecían mil y mil veces más  bellos que los diamantes y las piedras preciosas. Brillaban como dos soles, eran dulces, la dulzura misma. Claros como un espejo…

   El 11 de febrero de 1858 una niña muy pobre, muy humilde y muy devota de la Santísima Virgen vio  una luz sobre la roca, como un relámpago y vio una señora hermosísima, muy joven, vestida de blanco. Era Bernardita quien vio a Nuestra Señora de Lourdes. La Inmaculada Concepción.

    Recordemos el detalle tan hermoso que sucedió cuando Tomasso Lorenzone, pintor turinés, (1823-1902) estaba pintando el cuadro de María Auxiliadora que le había encargado San Juan Bosco. El pintor confesó que al llegar al rostro de María le parecía que una mano misteriosa guiaba sus pinceladas.

   El 13 de mayo de 1917, tres niños pobres, Jacinta Francisco y Lucía estando rezando vieron que sobre el árbol cercano aparecía una Señora muy bella, vestida de blanco.



   Se cuenta que un día un pequeño niño que vivía en París entró a la iglesia. El chico parecía desorientado, miraba a todas partes. El sacerdote se dirigió hacia él. Tenía su gorra en la mano y una mirada triste. ¿Vas a la escuela? ¿Has oído hablar del buen Dios? Silencio. Gesto vago e indiferente.  ¿Y de la Santísima Virgen? El pequeño alzó la frente y su rostro se animó.  ¡Sí! He oído decir que los niños del catecismo tienen una madre, la Santísima Virgen, y por eso he venido. Gruesas lágrimas rodaron por sus mejillas y añadía: ¡Cuánta necesidad tengo de una madre!

   Ven, le dije, te llevo a donde tu Madre. En cuanto descubrió el pequeño la santa imagen exclamó juntando las manos: “¡Oh, ahí está! ¡Qué hermosa! ¿Cree usted que se dignará aceptarme como hijo suyo? Mire usted, tiene otro entre sus brazos, y quién sabe si no necesita de mí; yo en cambio, ¡no lo sabe usted bien!, tengo gran necesidad de una madre… sobre todo desde que estoy enfermo. 

Tocó el costado izquierdo, diciendo: Me duele aquí, aunque poquito; sólo que no puedo jugar o correr como los demás, y por eso prohíbe el médico que se me mande a la escuela.  Soy desgraciado, solito, en casa. Papá me quiere mucho, pero siempre está fuera. Me han dicho que los niños que viven aquí,  encuentran  una madre buenísima y todopoderosa. Por eso he venido aquí.

   ¿Cree usted que la Santísima Virgen me aceptará? No hay duda, pero hay que imitar a los niños que vienen aquí, y aprender el catecismo. ¡Lo he de aprender!

   Lo aprendió. Pero la enfermedad seguía avanzando. Poco tiempo después de su Primera Comunión, murió como un santo y se fue al cielo a reunirse con su madre.  (1911).

   ¡Qué maravillas obró en el corazón de este pequeño una hermosa imagen de Nuestra Madre Santísima!
   Y para aquellos que aún no creen que sea importante que una imagen de María sea lo más hermosa posible lean el siguiente milagro, que pueden consultar en la vida de San Jacinto el día 16 de Agosto.

   Habiendo fundado San Jacinto en Kiova un hermosísimo convento y una magnífica Iglesia, sitiaron los tártaros la ciudad. La tomaron por asalto, y todo lo entraron a sangre y fuego. Acababa San Jacinto de decir Misa, cuando tuvo esta triste noticia. Tomó el Santísimo Sacramento en las manos, y mandó a todos los religiosos que le siguiesen. Pasaba por delante de una estatua de la Santísima Virgen, delante de la cual solía hacer oración,  y oyó una milagrosa voz que le dijo: “¿Pues qué, hijo mío Jacinto, aquí me dejas a merced de los bárbaros? Deshaciéndose en lágrimas el Santo, respondió: Señora y Madre mía, ¿cómo podré yo llevar una imagen de tanto peso? La imagen respondió: Haz la prueba, y verás que no es superior a tus fuerzas. Tomó entonces el Santo la corpulenta imagen, la que se hizo tan ligera, que la llevó en una sola mano; y, saliendo por la puerta de que todavía no se habían apoderado los Tártaros, tomó el camino de Cracovia…

   Una imagen es… algo más que sólo una imagen.

Johan of Arc. Oblata OSB