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martes, 24 de abril de 2018

PORQUE NO IR A LA NUEVA FSSPX

¿Qué tipo de acuerdo puede haber con Roma modernista si no es en la Fe Católica Tradicional? Eso no es unión, eso es pluralismo, es  indiferentismo, que pone todos los credos al mismo nivel. Y Papas, tras Papas tradicionales, han condenado este error. El indiferentismo conduce a la pérdida de la verdadera Fe.



Extractos
 ...Tanto ustedes como yo mismo amamos la Fraternidad, la misión de la Fraternidad, que era mantener el verdadero sacerdocio católico, la verdadera Misa Católica, la verdadera doctrina, pero también el alzar la voz, ladrar como buenos perros contra los lobos que están atacando las ovejas, y eso incluye decirle al mismo Papa, como Vicario de Cristo, que mantenga la Fe Católica y no la cambie, no la comprometa, y el Papa necesita  que los hijos leales de la FSSPX levanten la voz, y ahora con estos documentos comprometedores de julio de 2012,  tan serio es que es la primera vez en cuarenta años que la FSSPX oficialmente dijo, no necesitamos la conversión de Roma, que regrese a la Tradición, queremos tener un acuerdo con Roma de cualquier modo. Permitan que les pregunte: ¿Qué tipo de acuerdo puede haber con Roma modernista si no es en la Fe Católica Tradicional? Eso no es unión, eso es pluralismo, es  indiferentismo, que pone todos los credos al mismo nivel. Y Papas, tras Papas tradicionales, han condenado este error. El indiferentismo conduce a la pérdida de la verdadera Fe.


    El Arzobispo Lefebvre nunca habló de esta manera. Sí, Monseñor Fellay tiene la gracia de estado, pero no es infalible. Quien sí tenía la gracia de estado fue su mismo fundador, y el mismo fundador insistió mucho especialmente en los últimos tres años de su vida: NO HAGAN UN ACUERDO CON ROMA HASTA QUE ROMA REGRESE A LA TRADICIÓN. Escuchen el magnífico sermón  en You Tube que predicó Monseñor Lefebvre en 1988 cuando consagró a los cuatro Obispos. En ese sermón  dice claramente tres veces: Nunca debemos hacer un acuerdo con Roma hasta que Roma regrese a la Tradición. Ahora quieren tratar de reexplicar este regreso a la Tradición en un nuevo molde, pero el Arzobispo fue muy claro en lo que quiso decir. Debemos oponernos a la Iglesia Conciliar hasta que Roma regrese a la Tradición, eso significa como el mismo Monseñor lo dijo: Cuando el mismo Papa profese Quanta Cura que condena los errores modernos, la libertad religiosa, la libertad de conciencia, libertad de prensa, separación de la Iglesia y el Estado, todos los errores modernos que destruyen una sociedad y no solo la Iglesia.

Hasta que el Papa profese Pascendi de Papa San Pío X, condenando el modernismo, y el Juramento Anti modernista, cuando el Papa profese la gran Encíclica de León XIII condenando las falsas ideas de libertad e independencia de Dios, poniendo los derechos del hombre sobre los derechos de Dios, y hasta que el Papa profese Quas Primas de Papa Pío XI, que Cristo debe ser Rey de todos los estados, gobiernos y constituciones. Eso es lo que queremos como Católicos, es por lo que peleamos. También la condena del falso ecumenismo, que es como una enfermedad que destruye la Iglesia desde dentro. Y cuando el Papa profese estas doctrinas infalibles de la Iglesia Católica sabremos que Roma  ha regresado a la Tradición. Mientras tanto es una falsa unidad hablar de normalización con Roma que ha traicionado a Nuestro Señor Jesucristo. Oponernos pública y abiertamente a esta destrucción de la Iglesia y de la Misa  es el mayor servicio que le podemos hacer a la Iglesia Católica, dijo Monseñor Lefebvre. 

Y esto es lo que ha sido comprometido el pasado julio de 2012 en un decreto oficial de los líderes de la FSSPX. Esto merece oración y penitencia. Es un desastre. Es increíble, y lo que es más increíble es el silencio de los sacerdotes, todos hemos sido entrenados para pelear contra el modernismo, hemos sido entrenados para conocer las tácticas de cómo trabajan los modernistas, la táctica principal es el lenguaje ambiguo. Lean las seis condiciones, el lenguaje es ambiguo, lean la declaración doctrinal de abril 15 la cual  no ha sido retirada.  No es una declaración prudencial, es una declaración doctrinal. La Iglesia Católica está construida sobre doctrina. Si no creemos en la Fe Católica no vamos a poder salvar nuestra alma. Para quien se atreve a jugar con la Fe Católica deben flashear todas las luces rojas. ¡Cuántos mártires hubieran podido escapar del martirio usando ambiguas frases! 

-          La aceptación de que el Concilio Vaticano II puede ser interpretado a la luz de la Tradición, como parte de toda la Tradición. FALSO. El Concilio Vaticano II está condenado por la Tradición Católica; no hay ninguna manera en que pueda ser contemplado. “¡Ay! Pero hay cosas buenas en él”. Pero esas cosas buenas llevan a las cosas malas. El veneno en el pastel es suficiente para matar… y esparcirse por todo el pastel.

El Concilio Vaticano II ya está condenado por la Tradición y será condenado de nuevo. No hay una manera en la que podamos verlo como parte de la Tradición, como dice Mons. Fellay. Eso es totalmente inaceptable.

-   Segundo: la aceptación al diálogo, la Libertad religiosa, ecumenismo, estas cosas no son discutibles, estos errores están condenados por todos los grandes Papas y condenados INFALIBLEMENTE. ¿Y cómo es posible que alguien, que un sacerdote de la Tradición, ni hablar de un obispo, diga que el 95% del Concilio es aceptable, que la libertad religiosa es limitada…? ¡Es imposible!

El documento del 15 de Abril dice que el Nuevo Código de Derecho Canónico está bastante bien, sin distinciones. Y una de las cosas más mortales en él es decir que la nueva misa, que los nuevos sacramentos del Concilio Vaticano II fueron promulgados legítimamente. Ahora, decir “legítimamente promulgado” es lo mismo que decir “son legítimos”. Muchas escuelas de pensamiento están intentando decir que “legítimamente promulgado” no es lo mismo que decir “legítimo”, pero eso es FALSO. Incluso el Padre De la Roche(sacerdote de la FSSPX), el año pasado, dijo en una conferencia de la FSSPX que decir “legítimamente promulgado” es lo mismo que decir “legítimo”, es como decir “está bien”.

Mons. Lefebvre NUNCA dijo que la Nueva Misa era legítima. Decía que era ilegítima, “la misa bastarda”, lo que significa “la misa ilegítima”. Es por eso que rechazaron la nueva misa, la misa masónica-protestante-neo-modernista, porque es mortal para sus almas; lleva almas al infierno.

Y esto es lo que se admite en el documento del 15 de Abril. ¿Ha sido condenado por Mons. Fellay? NO. ¿Ha sido corregido? NO. ¿Ha sido erradicado formalmente y expulsado? NO. De hecho apareció en el Cor Unum como un buen documento, para que lo vieran todos los sacerdotes de la FSSPX. ¿Dónde está la reacción? ¿Dónde está la reacción con la fundación de nuestra fe siendo atacada? Y es por eso la Resistencia. 
(NDB: La verdadera resistencia, no la falsa de Mons Williamson, Zendejas y Faure, comprometidos con sus errores y amigos de la FSSPX).

Recuerden que la Bienaventurada Virgen María es Nuestra Madre; ella es cariñosa, dulce, ella es Nuestra Madre Amorosa; nos ama con el corazón de una madre. Y todas esas almas perdidas, que están alejadas de su Hijo, los musulmanes, judíos, paganos… ella los quiere salvados. ¡Sí! Pero ella también es, como dice San Maximiliano Kolbe, la enemiga del falso ecumenismo, ella es enemiga de los que dicen “bueno, todas las religiones son básicamente lo mismo” (como dice el Concilio Vaticano II), “todas las religiones son vehículos del Espíritu Santo”, eso está totalmente condenado y es falso. Y la Virgen María permanece enemiga del ecumenismo. Y aun así, está esta enfermedad en las mentes de los Papas conciliares y sus clérigos. Y es esta misma enfermedad la que está infectando la FSSPX, la está ablandando con respecto al CV II, la aceptación de la nueva misa como legítima, la aceptación del Nuevo Código de Derecho Canónico, aceptación del Juramento de Fidelidad… todo eso derrama muerte y una vez que muerdes ese veneno, acuerdo o no acuerdo, una vez que aceptes ese veneno ya estás acabado. Acabado

Ahora, San Bernardo y San Ambrosio dicen que al pie de la Cruz todos los evangelistas describieron lo que pasó en la Pasión, y algunos describieron la tremenda oscuridad, el Sol no dando su luz. Algunos describieron los llantos blasfemos de los judíos, algunos describieron el tremendo terremoto en el partimiento de las rocas y el velo del templo rasgado a la mitad, de arriba hacia abajo; el velo del templo era 60 pies de alto de fibras pesadas. Ustedes, las mujeres, saben que no es fácil cortar con unas tijeras un pedazo delgado de tela, ni hablar de una muy gruesa… rasgada de arriba hacia abajo, lo cual fue milagroso. Pero sólo uno de los evangelistas y apóstoles toca un tema que es muy importante, que excede todas las demás pruebas de la Divinidad de Cristo y él es San Juan. Él dice que vio algo muy importante, que ellos estuvieron parados al pie de la Cruz, la Bienaventurada Virgen María, la madre de Jesús, y Jesús, desde la Cruz, dio no solo Su Vida a nosotros, no solo un ángel guardián para ser nuestra guía, no solo la gracia santificante por la cual la Santísima Trinidad vive en nosotros, no solo Su Sangre Preciosa para lavarnos de las horribles manchas del pecado (también del mortal), disolviendo las cadenas que llevarían a nuestra alma a la condenación eterna; no solo nos ha dado la Sagrada Eucaristía, que es su Precioso Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad; no solo nos ha dado la continuación del Sacrificio en cada Misa válida; no solo nos ha dado la estructura de la Iglesia del Papa, los obispos, quienes se supone deberían guardar la Tradición y pasarla y encontrar almas y defender los derechos de Cristo Rey… pero nos dio algo que San Juan vio que era tan hermoso e importante y eso es que nos dio a Su propia Madre y a quien llamamos Madre Mía no es una linda frase metafórica, ella es realmente Nuestra Madre porque Nuestro Señor Jesucristo realmente derramó Su Sangre por cada alma y como su sangre es una con la de Nuestro Señor Jesucristo, porque ¿cómo obtuvo Él Su Sangre? ¿de dónde sacó el Eterno Amor de Dios, ardiendo de amor por cada alma, un corazón vivo en la carne? ¿de dónde sacó su corazón? Lo sacó del Inmaculado Corazón de María. 

Es por eso que pueden decir que el corazón de la Virgen María es el horno, es la fundación de todo el trabajo de la Redención, es por eso que se le llama Corredentora, porque Dios muestra su sangre en su corazón para dar Sus pies y Sus manos para ser despedazado en la Cruz para salvarnos del infierno y abrir las puertas del Cielo, para derramar Su Gracia a los sacramentos, tener confesión, la Sagrada Eucaristía, la Confirmación y así… 

Entonces la Virgen María se para frente a la Cruz y es por eso que es central. Si van a la Virgen María, conservarán su fe, no la comprometerán y es por eso que los insto a hacer la Consagración al Corazón Inmaculado de María y entender siempre que la Virgen María es enemiga al compromiso de la fe Católica. Incluso Mons. Tissier dijo lo siguiente el año pasado, en sus mejores días: “La Virgen María, el Corazón Inmaculado de María no puede ser complacido con un acuerdo con Roma; ella es una enemiga de este falso acuerdo con Roma…”. Aun así, los documentos de la FSSPX, de ahora, están ligados a las seis condiciones para la normalización, regularización, “reconocimiento” y acuerdo falso con Roma Modernista. Es por eso que es muy serio el asunto porque no haces tratados de paz con los enemigos de Nuestro Señor Jesucristo.

Ahora, quiero leerles las palabras del mismo Mons. Lefebvre, es de una carta escrita al Padre Couture el 18 de Marzo de 1989. El Padre Couture estaba preguntado sobre las personas que querían saber si podían asistir a Misas de la Fraternidad de San Pedro, donde los sacerdotes dan misas de indulto. Esta es su respuesta:

“Estimado Padre Couture,

A vuestra amable carta, recibida ayer en St Michel, le respondo de inmediato para decirle lo que pienso respecto de esos sacerdotes que reciben un “celebret” de la Comisión Romana…”Esto es, un sacerdote que recibió permiso de decir la Misa en Latín) “…encargada de dividirnos y destruirnos...”. Mons. no habla ligeramente: la Comisión Romana quiere dividir la Tradición Católica.

“…Es evidente que al ponerse en las manos de las autoridades conciliares actuales, ellos admiten implícitamente el Concilio y las Reformas salidas de él…”.
Palabras del mismo Mons. Lefebvre: el buscar un acuerdo con Roma Modernista es admitir el Concilio Vaticano II y la nueva misa y todas las reformas. Es por eso que no debe haber acuerdo sino hasta que Roma vuelva a la Tradición. ¡ES OBVIO! Aquí está (en la carta).
incluso si se reciben privilegios que continúan siendo excepcionales y transitorios…”
Y es por eso que Mons. Lefebvre en otra conferencia incluso si Roma nos concediera, para mantener nuestros seminarios, un obispo, también otorgándonos la Misa en Latín no podríamos hacer un acuerdo porque hasta que Roma no vuelva a la Tradición sería fatídico, estaríamos inundados y eso pondría a los fieles en peligro de perder su fe. Continúo con esta carta.

“…Sus palabras están paralizadas por esta aceptación. ¡Los Obispos los vigilan!
Es lamentable que estos sacerdotes no tomen conciencia de esta realidad. Pero nosotros no podemos engañar a los fieles.
Es lo mismo para esas « Misas tradicionales » organizadas por las diócesis. Son celebradas entre misas conciliares. El sacerdote celebrante dice tanto la nueva misa como la antigua. ¿Cómo y por quién será distribuida la comunión? ¿Y el sermón cómo será? Etc…”

Y Mons. Lefebvre concluye:
“…Estas Misas son trampas que llevan a los fieles al compromiso…”

Noten el corazón de un buen obispo: está preocupado por sus ovejas, está preocupado por los fieles de todo el mundo que están perdiendo su fe por aceptar la nueva misa o llamándola “legítima”.

“…Ya muchos han abandonado la Tradición.
Lo que ellos deben cambiar, es su doctrina liberal y modernista.
Hay que armarse de paciencia y rezar. La hora de Dios llegará.
Que Dios le conceda santa fiesta de Pascua.

Muy cordialmente vuestro en Cristo y María,
Mons. Marcel Lefebvre.”

Ahora escuchen a este otro artículo que escribió para la revista canadiense, en 1985. Está hablando otra vez de las misas de indulto. Escuchen (lean) con atención, porque esto aplica para hoy en día.
“Es una posición muy ambigua y no es conforme a la que defendemos y que los tradicionalistas siempre han defendido. Ellos también aceptan la legitimidad de la nueva misa…”

Y es por eso que dice que no pueden ir a las misas de indulto; ellos aceptan que la nueva misa y los nuevos sacramentos son legítimos. Nosotros, los tradicionalistas, estamos en un grave aprieto porque la FSSPX, en un documento oficial, dice que la nueva misa y los nuevos sacramentos (de la Iglesia Conciliar) fueron legítimamente promulgados. Misma cosa. Y aquí está la mente del fundador (en la revista, en la carta…).

“… Ellos aceptan la legitimidad y ortodoxia de la nueva misa, que nos rehusamos a decir.
No decimos que la nueva misa sea herética, ni que sea inválida, pero nos rehusamos a decir que sea legítima, que sea perfectamente ortodoxa. Si bien los fieles se preguntan si deben asistir a estas misas que ahora están autorizadas por los obispos, para nosotros es siempre la misma consigna:pensamos que no hay que ir a esas misas porque es peligroso afirmar que la misa nueva es tan válida como la tradicional...”

Entonces, si esto es cierto, y que lo es, ¿por qué si dicen que la nueva misa y la Misa Tradicional son básicamente lo mismo? Que es exactamente lo que dijo el Summorum Pontificum, que el Motu proprio del Papa Benedicto XVI, del 2009, en el cual él “liberó” la Misa Tridentina. Ese documento es horrible y nunca debió haber sido celebrado. ¿Por qué? Porque pone a la VERDADERA MISA al mismo nivel del Novus Ordo Missae. Está poniendo luz con oscuridad, Cristo con Satán. No pueden hacer eso. Y es por eso que ese Motu proprio es resbaladizo y venenoso. Y les pregunto: ¿Qué si Roma aceptó el documento del 15 de Abril (del 2012)? La única razón por la cual Roma no lo aceptó, fue porque Roma leyó la carta filtrada, gracias a Dios, que mostraba a los tres obispos oponiéndose a Mons. Fellay (en ese momento). Y Roma no quiere un pedacito, ella quiere toda la FSSPX. Es por eso que no hubo ningún acuerdo.

Entonces, para nosotros siempre es el mismo punto: creemos que no debemos de ir a esas misas porque es peligroso decir que la nueva misa es tan buena como la tradicional. Ese es elSummorum Pontificum. Ese documento es veneno puro.  

“…Poco a poco estos sacerdotes que aceptan estas condiciones, tendrán las mismas tendencias que aquellos que dicen la nueva misa y un día, quizá ellos mismos la dirán y llevarán a nuestros tradicionalistas a la Iglesia Conciliar.”

Es por eso que la lucha es ahora muy peligrosa, porque el veneno ha sido tragado. Por lo que sabemos, aún no hay “acuerdo público” con Roma y aun así, el veneno aparece tragado. Y los fieles se están “durmiendo” y los sacerdotes ya no pueden predicar (yo mismo fui ordenado) contra un acuerdo con Roma. “No estás permitido decir algo sobre el acuerdo con Roma”.

Pero, ¡miren a Mons. Lefebvre! En casi todos los sermones, conferencias está hablando del peligro para los fieles que es un acuerdo con Roma. Entonces, los sacerdotes de la FSSPX comenzaron a ser callados y ya no predican sobre esto, ya no advierten al rebaño sobre este “juego”. ¿Qué pasa con las ovejas? ¿Y los sacerdotes? Cualquier sacerdote que habla sobre esto es silenciado; las transferencias toman lugar, como 40-50 años atrás donde todos los sacerdotes tradicionales y conservadores fueron puestos fuera a los barrios lejanos, a los desiertos. Eso es lo que está pasando ahora. Todos los campeones de Mons. Lefebvre están siendo enviados fuera y las altas posiciones las están dando a los hombres que dicen “sí”, que van a la par con este compromiso de la fe.

Por eso, esta situación está muy grave y es la más grave ahora porque muchas personas piensan “¡Oh! No es ningún problema”, “No pasa nada”, “No hay acuerdo, así que todo está en paz”.  Pero no es cierto. Si todo estuviera bien, Mons. Fellay hubiera rechazado y condenado públicamente todos esos documentos desde Abril. La verdad es todo lo contrario. Él dijo al Papa Benedicto XVI: “Estoy completamente comprometido para las clarificaciones de esta normalización”. Está totalmente determinado y puesto a ello; y no ha cambiado. Es por eso que es muy serio. En tiempos normales, en congregaciones normales todos los sacerdotes y obispos se levantarían y pedirían que fuera removido porque está llevando a su congregación a la muerte.

La Virgen María nos advirtió en Akita y escuchen (lean) sus propias palabras, esto es después de su terrible profecía, que el Cardenal Ratzinger, que leyó el Tercer Secreto de Fátima, dijo que este era el Tercer Secreto de Fátima.

Dijo que fuéramos con Mons. Ito para darles a leer este mensaje, dado en Japón a la Hermana Agnes Sasagawa el 6 de Junio de 1973; esta es la Santísima Virgen María hablando:

Como te dije (en Fátima)si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio (el diluvio de Noé), tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les quedarán serán el Rosario y la señal dejada por mi Hijo. Cada día recita las oraciones del Rosario. Con el Rosario, reza por el Papa, los obispos y los sacerdotes.
La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia, de tal manera que se verán cardenales contra cardenales (eso es hoy)obispos contra obispos…”

Incluso eso se ve dentro de la FSSPX, Mons. Williamson lo ha venido diciendo, como Mons. Lefebvre: “ningún acuerdo con Roma es posible hoy en día. Ahora, Mons. Fellay ha persuadido a los otros dos obispos a seguir esa nueva dirección.

“…Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros...iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan compromisos (aquí está, está pasando ahora) y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor.
El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. Pensar en la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. (¿cuál tristeza? El del Inmaculado Corazón de María). Si los pecados aumentan en número y gravedad, no habrá ya perdón para ellos.”

Estas son palabras duras y no es de extrañarse por qué Juan XXIII, teniendo todos sus “regalos” en la canasta del Concilio Vaticano II en 1960, no reveló el Tercer Secreto de Fátima, porque era todo contrario a su sueño utópico del Vaticano II.

Así que, queridos fieles, permítanme cerrar con otra cita, y este es el Papa Pío XI en 1937, que aplica a todos nuestros sacerdotes de la FSSPX y la cito instándoles, pidiéndoles, rogándoles y rezando porque ustedes también recen por los sacerdotes, obviamente porque el Papa consagre Rusia al Inmaculado Corazón de María y se convierta al tradicionalismo; recen por Mons. Fellay porque su alma está en grave peligro con todos estos compromisos, recen por los otros tres obispos, recen por todos los sacerdotes de la FSSPX, porque cada uno tiene que hacer una decisión enorme sobre ya sea ser fieles a Cristo, a los Papas, a Mons. Lefebvre, nuestro fundador; o vayan por la vía del compromiso y den la espalda a toda la Tradición Católica, porque eso es precisamente a lo que se dirige. Así que escuchen (lean) al Papa Pío XI y cierro con esto, lo prometo, y recen, recen por todos los sacerdotes.

“El primer regalo de amor hecho por los sacerdotes alrededor de Él es aquel que es el más necesario, es el cual consiste en servir la a la Verdad, toda la Verdad en cada descubrimiento y rechazando el error, no importa cómo está cubierto o disfrazado (piensen en todos los documentos de compromiso con Roma). Una falla en este punto, no sólo será una traición a Dios y de su sagrada vocación como sacerdotes sino también un crimen contra los intereses verdaderos de sus gentes en sus países. La Iglesia no puede esperar a que sus altares sean derribados y manos sacrílegas hayan destruido los templos (Porque, ¿cuántos sacerdotes están diciendo ahora “no haré algo sino hasta que me ordenen decir la nueva misa y hasta que me lo digan reaccionaré”. Pero para entonces será muy tarde. Eso “apesta”, voy a saltar del barco y dejarlo hundirse hasta el fondo del océano. Y el Papa está condenando esa idea) para empezar a llorar y protestar.”—Papa Pío XI.

Así que, queridos fieles, dupliquen sus oraciones, especialmente el Santo Rosario. Recen por todos los sacerdotes, y saben que hay buenos sacerdotes. Traten de hablar con ellos, intenten hacerlos leer, ver cómo la mente del fundador está opuesta a esta nueva mentalidad de la FSSPX de compromiso y acercamiento a la regularización con Roma. Es verdaderamente peligroso y una traición. Por favor, recen por ellos y por todos nosotros y ustedes, queridos fieles, perseverarán. Mantengan la lucha, la fe. Estos son grandes días, y los Santos en el Cielo los envidian porque ustedes sostienen la luz de la Verdad en una era que es más oscura que nunca y que trata de anular esa luz.
Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del Alma mía
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 


viernes, 13 de abril de 2018

VIDA DE SAN BENITO POR SAN GREGORIO MAGNO (3a PARTE)



CAPÍTULO VI
DEL HIERRO VUELTO A SU MANGO DESDE EL FONDO DEL AGUA 

En otra ocasión, un godo pobre de espíritu llegó al monasterio para hacerse monje y el hombre de Dios Benito le recibió con sumo gusto. Cierto día mandó darle una herramienta -que por su parecido con la falce llaman falcastro-, para que cortara la maleza de un sitio donde había de plantarse un huerto. El lugar que el godo había recibido para limpiarlo estaba en la misma orilla del lago. Mientras el godo cortaba aquel matorral de zarzas con todas sus fuerzas, se desprendió el hierro del mango y cayó al lago, precisamente en un lugar donde era tanta la profundidad del agua, que no había esperanza alguna de recuperarlo. Perdida ya la herramienta, corrió el godo tembloroso al monje Mauro, le contó lo que le había sucedido e hizo penitencia por su falta. Enseguida, Mauro puso el hecho en conocimiento del siervo de Dios Benito, el cual, enterado del caso, fue al lugar del suceso, tomó el mango de la mano del godo y lo metió en el agua. A1 momento, el hierro subió de lo hondo del lago y se ajustó al mango. Luego entregó la herramienta al godo diciéndole: "Toma, trabaja y no te aflijas más". 

CAPÍTULO VII 

DE UN DISCÍPULO SUYO QUE ANDUVO SOBRE LAS AGUAS 

Un día, mientras el venerable Benito estaba en su celda, el mencionado niño Plácido, monje del santo varón, salió a sacar agua del lago y al sumergir incautamente en el agua la vasija que traía, cayó también él en el agua tras ella. A1 punto le arrebató la corriente arrastrándole casi un tiro de flecha. El hombre de Dios, que estaba en su celda, al instante tuvo conocimiento del hecho. Llamó rápidamente a Mauro y le dijo: 

"Hermano Mauro, corre, porque aquel niño ha caído en el lago y la corriente lo va arrastrando ya lejos". 
Cosa admirable y nunca vista desde el apóstol Pedro; después de pedir y recibir la bendición, marchó Mauro a toda prisa a cumplir la orden de su abad. Y creyendo que caminaba sobre tierra firme, corrió sobre el agua hasta el lugar donde la corriente había arrastrado al niño; le asió por los cabellos y rápidamente regresó a la orilla". Apenas tocó tierra firme, volviendo en sí, miró atrás y vio que había andado sobre las aguas, de modo que lo que nunca creyó poder hacer, lo estaba viendo estupefacto como un hecho. 

Vuelto al abad, le contó lo sucedido. Pero el venerable varón Benito empezó a atribuir el hecho, no a sus propios merecimientos, sino a la obediencia de Mauro. Éste, por el contrario, decía que el prodigio había sido únicamente efecto de su mandato y que él nada tenía que ver con aquel milagro, porque lo había obrado sin darse cuenta. En esta amistosa porfía de mutua humildad, intervino el niño que había sido salvado, diciendo: "Yo, cuando era sacado del agua, veía sobre mi cabeza la melota del abad y estaba creído que era él quien me sacaba del agua". 

PEDRO.- Portentosas son las cosas que cuentas y sin duda alguna serán de edificación para muchos. Yo, por mi parte, te digo que cuantos más milagros conozco de este santo varón, más sed tengo de ellos. 



CAPÍTULO VIII 

DEL PAN ENVENENADO TIRADO LEJOS POR UN CUERVO 

GREGORIO.- Habiéndose ya inflamado aquellos lugares circunvecinos en el amor de nuestro Dios y Señor Jesucristo, muchos empezaron a dejar la vida del siglo y a someter la cerviz de su corazón al suave yugo del Redentor. Pero como es propio de los malos envidiar en los otros el bien de la virtud que ellos no aprecian, el sacerdote de una iglesia vecina llamado Florencio, abuelo de nuestro subdiácono Florencio, instigado por el antiguo enemigo, empezó a tener envidia del celo de tan santo varón, a denigrar su género de vida y a apartar de su trato a cuantos podía. Mas, viendo por una parte que era imposible impedir sus progresos, y por otra, que cada día crecía más la fama de su vida monástica, de manera que eran muchos los que se sentían llamados incesantemente a una vida más perfecta por la fama de su santidad, abrasado más y más en la llama de la envidia se hacía cada vez peor, porque deseaba recibir la alabanza de su vida monástica, pero no quería llevar una vida santa. 

Cegado, pues, por las tinieblas de su envidia, llegó a enviar al siervo de Dios todopoderoso un pan envenenado, como obsequio. Aceptólo el hombre de Dios dándole las gracias, pero no se le ocultó la ponzoña escondida en el pan. A la hora de la comida, solía venir del bosque cercano un cuervo, al que el santo le daba de comer por su propia mano. Habiendo venido como de costumbre, el siervo de Dios echó al cuervo el pan que el sacerdote le había enviado y le ordenó: "En nombre de nuestro Señor Jesucristo toma 
este pan y arrójalo a un lugar donde no pueda ser hallado por nadie". Entonces el cuervo, abriendo el pico y extendiendo las alas, empezó a revolotear y a graznar alrededor del pan, como diciendo que estaba dispuesto a obedecer, pero no podía cumplir lo mandado. El siervo de Dios le reiteró la orden, diciendo: "Llévatelo, llévatelo sin miedo y échalo donde nadie pueda encontrarlo". Tardó todavía largo rato el cuervo en ejecutar la orden, pero al fin tomó el pan con su pico, levantó el vuelo y se fue. 
A1 cabo de tres horas, habiendo arrojado ya el pan, regresó y recibió el alimento acostumbrado de mano del hombre de Dios. Pero el venerable abad, viendo que el ánimo del sacerdote se enardecía contra su vida dolióse más por él que por sí mismo. Mas, el sobredicho Florencio, ya que no pudo matar el cuerpo del maestro, intentó matar las almas de sus discípulos. Para ello, introdujo en el huerto del monasterio donde vivía, a siete muchachas desnudas, para que allí, ante sus ojos, juntando las manos unas con otras y bailando largo rato delante de ellos, inflamaran sus almas en el fuego de la lascivia. Vio el santo varón desde su celda lo que pasaba y temió mucho la caída de sus discípulos más débiles. Mas, considerando que todo aquello se hacía únicamente con ánimo de perseguirle a él, trató de evitar la ocasión de aquella envidia. Y así, constituyó prepósitos en todos aquellos monasterios que había fundado y tomando consigo unos pocos monjes mudó su lugar de residencia. 

Pero, apenas el hombre de Dios había rechazado, humildemente, el odio de su adversario, cuando Dios todopoderoso castigó terriblemente a su rival. Pues estando dicho sacerdote en la azotea de su casa, alegrándose con la nueva de la partida de Benito, de pronto; permaneciendo inmóvil toda la casa, se derrumbó la terraza donde estaba, y aplastando al enemigo de Benito, lo mató. 

El discípulo del hombre de Dios, Mauro, creyó oportuno hacérselo saber al venerable abad Benito, que aún no se había alejado ni diez millas del lugar, diciéndole: "Regresa, porque el sacerdote que te perseguía ha muerto". Al oír esto el hombre de Dios, prorrumpió en grandes sollozos, no sólo porque su adversario había muerto, sino porque el discípulo se había alegrado de su desastroso fin. Y por eso impuso una penitencia al discípulo, porque al anunciarle lo sucedido se había atrevido a alegrarse de la muerte de su rival. 

PEDRO.- Admirables y sobremanera asombrosas son las cosas que acabas de contar, pues en el agua que manó de la piedra veo a Moisés (Núm 20,11); en el hierro que remontó desde lo profundo del agua, a Elíseo (2Re 6,7); en el andar sobre las aguas, a Pedro (Mt 14,29); en la obediencia del cuervo, a Elías (1 Re 17,6) y en el llanto por la muerte de su enemigo, a David (2Sam 1,2; 18,33). Por todo lo cual, veo que este hombre estaba lleno del espíritu de todos los justos. 

GREGORIO.- Pedro, el hombre de Dios Benito tuvo únicamente el espíritu de Aquel que por la gracia de la redención que nos otorgó, llenó el corazón de todos los elegidos; del cual dice san Juan: era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo (Jn 1,9), y más abajo: de su plenitud todos hemos recibido (Jn 1,16). Los santos alcanzaron de Dios el poder de hacer milagros, pero no el de comunicar este poder a los demás, pues solamente lo concede a sus discípulos, el que prometió dar a sus enemigos la señal de Jonás (Mt 12,39). En efecto, quiso morir en presencia de los soberbios, pero resucitar ante los humildes, para que aquéllos se dieran cuenta de quién habían condenado, y éstos, a quién debían 
amar con veneración. En virtud de este misterio, mientras los soberbios contemplaron al que habían despreciado con una muerte infame, los humildes recibieron la gloria de su poder sobre la muerte. 

PEDRO.- Dime ahora, por favor, a qué lugares emigró el santo varón y si obró milagros en ellos. 

GREGORIO.- El santo varón, al emigrar a otra parte, cambió de lugar, pero no de enemigo. Ya que después hubo de librar combates tanto más difíciles, cuanto que tuvo que luchar abiertamente contra el maestro de la maldad en persona. El fuerte llamado Casino está situado en la ladera de una alta montaña, que le acoge en su falda como un gran seno, y luego continúa elevándose hasta tres millas de altura, levantando su cumbre hacia el cielo. Hubo allí un templo antiquísimo, en el que según las costumbres de los antiguos paganos, el pueblo necio e ignorante daba culto a Apolo. A su alrededor había también bosques consagrados al culto de los demonios, donde todavía en aquel tiempo una multitud enloquecida de paganos ofrecía sacrificios sacrílegos. Cuando llegó allí el hombre de Dios, destrozó el ídolo, echó por tierra el ara y taló los 
bosques. Y en el mismo templo de Apolo construyó un oratorio en honor de san Martín, y donde había estado el altar de Apolo edificó un oratorio a san Juan. Además, con su predicación atraía a la fe a las gentes que habitaban en las cercanías. 

Pero he aquí que el antiguo enemigo, no pudiendo sufrir estas cosas en silencio, se aparecía a los ojos del abad, no veladamente o en sueños, sino visiblemente, y con grandes clamores se quejaba de la violencia que tenía que padecer por su causa. Los hermanos, aunque oían su voz, no veían su figura. Pero el venerable abad contaba a sus discípulos cómo el antiguo enemigo se aparecía a sus ojos corporales horrible y envuelto en fuego y le amenazaba echando fuego por la boca y por los ojos. 
En efecto, todos oían lo que decía, porque primero le llamaba por su nombre, y como el hombre de Dios no le respondía nada, enseguida prorrumpía en ultrajes. Pues cuando gritaba: "¡Benito, Benito!", y veía que éste nada respondía, a continuación añadía: "¡Maldito y no bendito! ¿Qué tienes contra mí? ¿Por qué me persigues?". 
Pero veamos ahora los nuevos embates del antiguo enemigo contra el siervo de Dios, a quien incitó presentándole batalla, pero, muy a pesar suyo, con ello no hizo más que proporcionarle ocasiones de nuevas victorias. 



 CAPITULO IX 

DE UNA ENORME PIEDRA LEVANTADA POR SU ORACIÓN

Un día, mientras estaban trabajando en la construcción de su propio monasterio, los monjes decidieron poner en el edificio una piedra que había en el centro del terreno. A1 no poderla remover dos o tres monjes a la vez, se les juntaron otros para ayudarlos, pero la piedra permaneció inamovible como si tuviera raíces en la tierra. 
Comprendieron entonces claramente que el antiguo enemigo en persona estaba sentado sobre ella, puesto que los brazos de tantos hombres no eran suficientes para removerla. 

Ante la dificultad, enviaron a llamar al hombre de Dios para que viniera y con su oración ahuyentara al enemigo, y así poder luego levantar la piedra. Vino enseguida, oró e impartió la bendición, y al punto pudieron levantar la piedra con tanta rapidez, como si nunca hubiera tenido peso alguno. 

CAPÍTULO X 

EL INCENDIO IMAGINARIO DE LA COCINA 

Entonces los monjes empezaron a cavar allí la tierra delante del siervo de Dios, y ahondando más el hoyo encontraron un ídolo de bronce, que por el momento guardaron en la cocina. Pero de pronto, vieron salir fuego de la misma y creyendo que iba a quemarse todo el edificio, corrieron a apagar el fuego. Mas hicieron tanto ruido al arrojar el agua, que acudió también allí el hombre de Dios. Y al comprobar que aquel fuego existía sólo ante los ojos de sus monjes, pero no ante los suyos, inclinó la cabeza en actitud de oración. Y al punto, a los monjes, que vio que eran víctimas de la ilusión de un fuego ficticio, hizo volver a la visión real de las cosas, diciéndoles que hicieran caso omiso de aquellas llamas que había simulado el antiguo enemigo y que comprobaran cómo el edificio de la cocina estaba intacto. 

CAPÍTULO XI 

DEL MONJE JOVEN APLASTADO POR UNA PARED Y SANADO 
En otra ocasión, mientras los monjes estaban levantando una pared, porque así convenía, el hombre de Dios se hallaba en el recinto de su celda entregado a la oración. Apareciósele el antiguo enemigo insultándole y diciéndole que se iba al lugar donde los monjes estaban trabajando. Comunicolo rápidamente el hombre de Dios a los monjes, por medio de un enviado, diciéndoles: "Hermanos, id con cuidado, porque ahora mismo va a vosotros el espíritu del mal". Apenas había acabado de hablar el enviado, cuando el maligno espíritu derrumbó la pared que levantaban, y atrapando entre las ruinas a un monje joven, hijo de un curial, lo aplastó. Consternados todos y profundamente afligidos, no por el daño ocasionado a la pared, sino por el quebrantamiento del hermano, se apresuraron a anunciárselo al venerable Benito con gran llanto. El abad mandó que le trajeran al muchacho destrozado, cosa que no pudieron hacer sino envolviéndole en una manta, ya que las piedras de la pared le habían triturado no sólo las carnes sino hasta los huesos. El hombre 
de Dios ordenó enseguida que lo dejasen en su celda sobre el psiathium -es decir, sobre la estera-, donde él solía orar; y despidiendo a los monjes, cerró la puerta de la celda y se puso a orar con más intensidad que nunca. ¡Cosa admirable! Al punto se levantó curado aquel monje y tan sano como antes. Y el santo envió de nuevo a acabar la pared a aquel monje con cuya muerte el antiguo enemigo había creído insultar a Benito.

lunes, 2 de abril de 2018

LA VIDA INICIA DESDE LA CONCEPCIÓN

NdB: ¿QUE PRUEBA MAS FEHACIENTE QUE EL SALTO QUE DIO SAN JUAN BAUTISTA EN EL VIENTRE DE SANTA ISABEL AL ESCUCHAR LA VOZ DE LA MADRE DE DIOS?

SAN JUAN BAUTISTA TENÍA 6 MESES DE EDAD GESTACIONAL. ¿QUE EDAD TENDRÍA EL SALVADOR? MUY SEGURAMENTE DIAS O ESCASAS SEMANAS!!

SANTA ISABEL QUEDÓ LLENA DEL ESPÍRITU SANTO, AL MOMENTO QUE LA VIRGEN MARÍA LA SALUDÓ, CON LA PRESENCIA DE JESÚS EN EL VIENTRE DE SU MADRE



   Pelear contra algo no logra nada; sino cuando se está luchando por una causa que vale la pena. Un médico pelea por la vida, no puede cambiar de bando.
   Los niños muy pequeños, que todavía están en el útero, están tan vivos como los demás. La única diferencia es que son mucho más jóvenes. El grado grave de un homicidio no se puede medir en términos de cuánto pesa la víctima.
  El médico más ilustre de todos los tiempos (San Lucas) nos ha dado una idea de esta maravilla que es la primera infancia, en pocas palabras.
  Regrese a la historia de la Visitación: ¿Qué edad tenía el pequeño profeta que saltó dentro de Isabel al acercarse María llevando a Nuestro Señor? Él tenía 6 meses de edad. San Lucas notó el detalle.
  ¿Y cuántos años tenía Jesús? El Evangelio simplemente dice que después de la Anunciación, la  Santísima Virgen acudió en ayuda de su prima: "María festinavit". Como tal viaje no pudo haber llevado mucho tiempo, el cuerpo de Jesús era increíblemente joven en el momento de la visita. San Lucas lo expresa tan perfectamente que no nos atrevemos a agregarle nada.
  Dr. Jerome Lejeune

Tomado de una entrevista con el genetista francés, quien descubrió la causa del síndrome de Down y fue un ferviente discípulo de María, publicado en la revista Le Sourire de Marie (La sonrisa de María).





viernes, 30 de marzo de 2018

CRISTO PADECIÓ SIEMPRE POR MI


Nunca meditemos que lo que Cristo sufrió lo sufrió por culpa de Judas, de Caifás, de Herodes, de los que le azotaron, coronaron de espinas y crucificaron. Ellos le vendieron, sentenciaron, y escarnecieron y pusieron en la Cruz. Pero Cristo, que lo sufrió todo por su causa y su provecho, padeció siempre por mí. Por mi culpa y por mi bien.  Por mí padeció la traición de sus discípulos, por mí las negaciones de Pedro, por mí los desprecios de Herodes, por mí la sentencia de Caifás, por mí los azotes y la corona de espinas, y la crucifixión. Todo por mis pecados y todo para salvarme. Todo para mi ejemplo y mi consuelo.

   Por mí sufrió las bofetadas, y los salivazos, y las blasfemias, y las burlas con que se divirtió toda la noche la canalla servidora de Caifás.

   Por mí fue, Salvador mío, por mí.

Ignacianas
Angel Anaya, S.J.